Willie Colón, una de las figuras más trascendentales en la historia del género de la salsa y uno delos productores musicales más destacados de su generación, ha muerto.
La información de su deceso se dio a conocer a través de su página oficial
en Facebook. “Es con profunda tristeza que anunciamos el
fallecimiento”, lee la nota de duelo difundida. Además, se solicita tiempo y
espacio para que la familia procese la pérdida.
El maestro trombonista tenía 75 años.
William Anthony Colón Román nació el 28 de abril de 1950 en Nueva
York, de padres puertorriqueños, y fue criado en el sur del Bronx. Desde niño
mostró interés en la música, comenzando a tocar la trompeta y más adelante
cambiándola por el trombón, instrumento que se transformaría en uno de sus
símbolos personales.
Cuando tenía 15 años, firmó con el naciente sello musical de Fania
Records, fundado por Johnny Pacheco y el abogado Jerry
Masucci, y a los 17 grabó su primera producción.
Poco tiempo después, Pacheco le recomendó como cantante a un joven
puertorriqueño llamado Héctor Pérez y juntos se convirtieron
en uno de los dúos musicales más importantes en la historia de la salsa: Willie
Colón y Héctor Lavoe.
Durante este periódo, Colón grabó algunas de las producciones más
destacadas de su carrera como “The Husler” (1968); “Guisando” (1969); “Cosa
Nuestra” (1970); “Asalto Navideño” (1971); “Lo Mato” (1973); y “The
Good, The Bad, The Ugly” (1975), entre otros.
Durante este periodo, Colón y Lavoe desarrollaron una identidad basada en
la imagen de los gánsteres de la época de la ley seca en Estados Unidos,
durante toda la década de 1920. La voz de Lavoe y lagran habilidad musical de
Colón se entremezclaron para dar forma a uno de los sonidos másdistintivos de
cualquier orquesta de salsa en la época.
Asimismo, muchos de los temas tratados por los artistas en sus producciones
comentaban sobre asuntos sociales y sobre la experiencia puertorriqueña desde
la diáspora.
En el año 1977, Colón lanzó su primera producción con el panameño Rubén
Blades comocantante, titualda “Metiendo Mano” y en 1979, ambos
produjeron lo que todavía hoy esconsiderado el álbum más trascendental en la
historia de la salsa: “Siembra”, un disco que incluyó temas como
“Plástico”, “Buscando guayaba” y “Pedro Navaja”.
El disco fue un éxito monumental en introdujo un nuevo grado de
experimentación musical y comentario social al género, con canciones que
comentaban sobre la falsedad de las apariencias y el dinero, la vida delas
clases más bajas en una ciudad como Nueva York y sobre el amor.
Colón llegó a colaborar con muchos otros artistas a lo largo de su carrera,
aunque tambiéncontinuó desarrollando su propia imagen y sonido en producciones
como solista, entre ellas, “Fantasmas” en 1981, “Corazón Guerrero”
en 1982, y “Tiempo Pa’ Matar” en 1983, este último destacándose por incluir un
tema de protesta contra la guerra en Vietnam.
A finales de la década de 1980, Colón incursionó en el mundo de la política
partidista, y en 1994 corrió en la primaria demócrata por el escaño del décimo
séptimo distrito congresional, siendo derrotado.
El artista se mantuvo activo en la escena político partidista, ofreciendo
su apoyo al Partido Demócrata hasta que en el año 2017 admitió públicamente
haber votado por Donald Trump para la presidencia y desde
entonces siendo un defensor de sus políticas.
A lo largo de su carrera, Colón fue merecedor de numerosos premios y
reconocimientos, entre ellos varios grados honorarios de distintas
universidades en Estados Unidos, su entrada al International Latin
Music Hall of Fame en el año 2000 y al Latin Songwriters Hall
of Fame en 2019.
A pesar de su gran lista de contribuciones a la música, Colón nunca
ganó un premio Grammy competitivo, aunque fue nominado unas 10 veces.
Desde la llegada del nuevo milenio, la carrera de Colón muchas veces se vio
ensombrecida por disputas legales y controversias, muy especialmente el
resquiebre de su relación con Blades, que nunca llegó a recuperarse luego de
varios procesos en tribunales por disputas contractuales.
Asimismo, sus distintos posicionamientos políticos a lo largo del final de
su vida llevaron a muchas personas a intentar distanciar al artista de su obra
musical.
Se puede afirmar con certeza absoluta que sin Colón, la salsa no habría
sido lo que en sus tiempos llegó a ser. Su astucia musical y talento innegable
lo llevaron a empujar barreras y abrir camino para muchos otros artistas en la
música latina.
Del mismo modo, su interés en temas sociales también mostró que este género
podía servir de vehículo para invitar al pensamiento y a la reflexión, que la
salsa iba mucho más allá del baile. Pero quizás, nadie mejor recogió la esencia
de lo que su música representaba que el propio Colón.
Aunque su visión de mundo fue cambiante, a nivel musical, Colón siempre se
mantuvo conectado a un lado más etéreo de la música, de los sonidos como una
experiencia que van más allá de los sentidos y que conectan con algo más
profundo del ser.
Esta forma de mirar la experiencia humana la captura en la introducción del
tema “Oh, qué será”, que es una adaptación del texto de una novela de la autora
brasileña Clarice Lispector, titulada “La hora de la estrella”.
Narrando en su distintivo y suave tono de voz, Colón revela algo de sí
mismo a cualquiera que lo escuche, mientras sus palabras se van transformando
en un rezo: “Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.
No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea, no
hace falta exhibir una prueba de decenciade aquello que es tan verdadero.
El único gesto es creer o no, algunas veces hasta creer llorando. Se trata
de un tema incompleto porque le falta respuesta, respuesta que alguno de
ustedes, quizás, le pueda dar. Es un tema en technicolor para hacer algo útil
del amor para todos nosotros, amén”.
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